Fecitén

Historia CIT Santa Cruz de Tenerife

1.962 NACE EL CIT DE SANTA CRUZ DE TENERIFE

Primeras reuniones y contactos

1962 es algo más que un año. Durante el mes de agosto, un grupo de personas dinámicas empieza a gestar lo que tres años después sería la constitución del C.I.T. En este comienzo se empiezan a aunar personas y esfuerzos en Santa Cruz -Hotel Mencey, Parque García Sanabria, etc...-, con un claro objetivo en la ciudad: el inicio de una desinteresada entrega. Los miembros más veteranos del CIT recuerdan las inquietudes de aquellos tiempos, instantes en los que, cada uno, habían coincidido en una misma reflexión: el futuro de Tenerife estaba estrechamente vinculado al turismo y, afirmaron, tras unificar criterios, que la isla obtendría la mayoría de sus beneficios económicos de éste y que habría que trabajar con ahínco para concienciar a la gente de la importancia que conllevaban todas las actuaciones que, en este ámbito, se realizaran por Santa Cruz y por la isla.

No era fácil, en aquellos años, constituir una asociación. Cada paso que se diera para tal fin, debía mostrar firmeza y claridad.

Los primeros objetivos que trazaron los gestores del C.I.T poseían las claves necesarias para generar riqueza económica. Tal es así que los primeros informes que se presentaron al Gobierno Civil contaron, rápidamente, con la aprobación del Gobernador.

Frecuentes reuniones, durante tres años, fueron esenciales para trazar vías a seguir, proponer ideas para desarrollar y alcanzar, con ello, la meta deseada, la creación de la entidad y su posterior funcionamiento. Radio club y el Círculo de Amistad XII de Enero fueron los marcos en los que se llevaron a cabo las reuniones durante el trienio de preparación. Ruperto Carrillo Tejera, por entonces, Gerente de la emisora, recuerda que en su sede se efectuaron los primeros contactos y, en el Círculo de Amistad, formaron equipo, pues, Nicolás Álvarez García y Elías Ramos González, entre otros miembros que conformaron la Comisión Organizadora del C.I.T., pertenecieron a la directiva del mismo.

Desde los citados lugares comenzaron a establecer las primeras relaciones con Cabildos y Ayuntamientos de Canarias y a redactar los borradores que conformarían los estatutos del C.I.T.

Todos sabían, a ciencia cierta, que había que promover el turismo, organizarlo y homenajearlo para promocionar el archipiélago y, sobre todo, Santa Cruz y su puerto. Deseaban que los turistas se marchasen de la ciudad con un buen recuerdo que les alentara a regresar y que animara a otros a visitarla. Desde instituciones públicas y privadas recibieron todo el apoyo que precisaban y diversos políticos de entonces llegaron, con gran entusiasmo, a formar parte del C.I.T.

Comparando el turismo de los sesenta con el actual, Ruperto Carrilllo, quien también fue Concejal del Ayuntamiento de la capital tinerfeña comenta: "El turismo de ayer poseía más iniciativa propia, venía a descansar y disfrutar. No acudía a los lugares alentando por las expectativas ofrecidas por las agencias sino porque realmente quería conocer otros parajes".

Coordinar el desarrollo del turismo en Santa Cruz de Tenerife, era motivo suficiente para que el Círculo Mercantil de la citada capital albergara a los señores: Elías Ramos González, Santiago Díaz González, Enrique Quintero Barrera, José Delgado Díaz, José Ricardo García Díaz, Carlos González Martínez, Álvaro Delgado Brito, José García Ortoll, Ruperto Carrillo Tejera, Jesús Artal Aramendi y José Pérez Galván.

Años más tarde, tras este encuentro, se constituye la Asociación denominada Centro de Iniciativas y Turismo de Santa Cruz de Tenerife y se aprueba, por unanimidad, la redacción de los Estatutos por los que habría de regirse. Un mes antes, el 23 de abril de 1965, Elías Ramos González se dirige al Gobernador Civil de la Provincia y, como presidente de la Comisión Organizadora del futuro CIT, indica el propósito de la misma; celebrar un acto público en los salones del hotel Mencey al que estaban invitados distintos industriales, entidades y personas relacionadas con el turismo que tuvieran interés en integrarse en la Asociación. Y, una vez autorizado por el Gobernador Civil de la provincia, se celebró, el 29 de abril, la primera Asamblea del Centro convocada por los señores: Gumersindo Robayna Galván, Elías Ramos González, Santiago Díaz González, Enrique Quintero Barrera, José Delgado Díaz, Juan Fuentes Bertrán, Nicolás Álvarez García, Rafael Clavijo García, José Pérez Galván, Guillermo G. Camacho, Antonio P. Tejera Reyes, Antonio Martí Martín-Fernández, José Ricardo García Díaz, Federico Rodríguez Martín, Adolfo Mathias Gil, José Trujillo López, Leoncio Oramas Tolosa, Ruperto J.Carrillo Tejera, José García Ortoll, Gaspar González Santana, Miguel Pintor Domingo, Jesús Artal Aramendi, Carlos González Martínez, Luis Sansón-Chirinos Vicens, Álvaro Delgado Brito, Julián Sáenz Bethencourt, Jaime Llorca Castell y Miguel Angel Yanes Contreras.

El 20 de septiembre de 1.965, se aprueba oficialmente la constitución del CIT y el Reglamento por el que se habría de regir, quedando disuelta la comisión fundacional, que venía funcionando desde 1.962; en reuniones periódicas en el Círculo de Amistad y en Radio Club Tenerife.

Primera Junta Directiva

Siete días más tarde, en el local social del Círculo de Amistad XII de Enero en Santa Cruz de Tenerife, se elige su primera Junta Directiva resultando como presidente Enrique Quintero Barrera, como vicepresidentes Elías Ramos González, Ruperto J. Carrillo Tejera, Carlos González Martínez y Adolfo Mathias Gil. Como secretario, figuró José Ricardo García Díaz y el cargo de vicesecretario quedó cubierto por Luis Claveríe Rodríguez. Tesorero y vicetesorero fueron Jesús Artal Aramendi y José Pérez Galván respectivamente. Contador y vicecontador José Delgado Díaz y José García Ortoll, como vocales figuraron Santiago Díaz González, Luis Sansón-Chirinos Vicens, Juan Quintero Pérez, Álvaro Delgado Brito, Gaspar González Santana, Jaime Llorca Castell, José Trujillo López y Guillermo G. Camacho quedando José Santana López como vocal asesor.

A todos ellos se unían setenta y cinco socios contabilizados hasta el tres de noviembre del mismo año. El quince de diciembre se modifican los Reglamentos del Centro y el veintiséis de enero de 1966 quedaron inscritos en el Libro de Registro del Gobierno Civil.

Precedentes

Aquellos hombres conocían las excelencias de su isla, sabían las ventajas de su afable clima y su bello paisaje, y desearon proceder a su divulgación, abrir las puertas de Tenerife al mundo. Además, se propusieron servir de estímulo en las labores de mejora del entorno, en busca de soluciones a los diferentes problemas de cualquier índole que pudieran surgir, siempre procurando el bienestar de todos, de tinerfeños y extranjeros, en definitiva, el progreso y prosperidad de la isla.

Reconocieron como ambicioso su programa inicial de actuación y no por ello se arredraron, pues a lo largo de 1965 llevaron a cabo múltiples actividades encaminadas a conseguir los citados fines. De entre ellas, destacan la obtención, por parte de Radio Nacional de España, de la retransmisión de las temperaturas del día de las dos provincias canarias en su servicio informativo y la emisión de sellos de franqueo de correspondencia con la reproducción del «Pico del Teide»;, en el ejemplar destinado a Tenerife. También se solicitó y se obtuvo del Cabildo Insular de Tenerife y Conservatorio Profesional de Música y Declamación que el autor de la obra «Concierto en Tenerife»;, Max Kuhn, ejecutara, con la colaboración de la Orquesta de Cámara de Canarias, su obra musical ante el público tinerfeño.

Un sinfín de ideas innovadoras y atrayentes salían de las reuniones del CIT, como las emisiones de TVE en francés, inglés y alemán complementadas con información gráfica de sus países correspondientes. Incluso se llegó a solicitar al alcalde de la ciudad y al director de la Junta de Obras del Puerto, la posibilidad de que los agentes de la Policía Municipal, que hablaran algún idioma, utilizaran, en un lugar visible de la manga de su uniforme, el color de la bandera respectiva.

Desde los comienzos de la institución se palpa una creciente preocupación por disminuir futuras complicaciones. Así se piensa en una mayor vigilancia policial para erradicar a los vendedores ambulantes clandestinos de los lugares más frecuentados por el turismo. A los periódicos madrileños llegó la voz del CIT. Fueron el ABC y 3E los que recibieron la solicitud de incluir en las páginas de los mismos las temperaturas máximas y mínimas de las provincias insulares.

El homenaje celebrado a la compañía Ybarra de manos del Centro se tildó de brillante. La Compañía Naviera, había incluido el Puerto «chicharrero»; como punto de arribada en la mayor parte de sus cruceros turísticos. El buque Cabo San Vicente fue el lugar elegido por la organización, allí, Gumersindo Robayna, Presidente de la Comisión Organizadora del CIT, Saénz Bethencourt, Presidente de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Santa Cruz y Gorbeña Renovales, Consejero de la naviera y Presidente de «Bergé y Cía»;, pronunciaron unas palabras a las que siguió una cena ofrecida por el Cabildo Insular de Tenerife en los salones del Real Club Náutico de Tenerife, cena a la que asistieron todas las primeras Autoridades de las Provincia. Un cuadro del prestigioso pintor isleño Julián González se le entregó, el mismo día, a la Compañía, además de una placa de plata.

Las primeras colaboraciones entre CITs, también surgieron en esta primera época: el grupo INSE, perteneciente al Centro de Atracción y Turismo de San Sebastián, integrado por personalidades de la industria, de las finanzas y del comercio de dicha ciudad, organizó un viaje que unió al CIT de Santa Cruz y al de Puerto de la Cruz para orientar y celebrar en honor del evento numerosos actos y agasajos, que se vieron reflejados en la invitación a las festividades de la Semana Grande de San Sebastián, desplazándose a ella, por el CIT de Santa Cruz, Gumersindo Robayna Galván, presidente del Skal Club de Tenerife en 1964 y de la Comisión Organizadora por entonces.

A lo largo de 1966, el Centro continuó ascendiendo en popularidad. Positiva y merecida fama por su amor a una ciudad que nació hace más de quinientos años. Una ciudad que avanzó desde el Atlántico iniciando el camino desde su puerto y se formó a su calor. Un puerto situado en el cruce de tres continentes. En 1561 contaba ya con 770 habitantes, en 1.998 alberga unos 205.543.

Como explicaba anteriormente, las relaciones de la institución con distintas empresas canarias y personalidades del sector turístico se ampliaron para fortalecer, al mismo tiempo, esas iniciativas que reflejaban sus socios en las reuniones. Ideas tan espectaculares y tan dadivosas para Santa Cruz como la posible instalación en ella de un poblado aborigen y una cueva sepulcral guanche. A esta propuesta se sumaron, con valiosos ofrecimientos de colaboración, la empresa Actuca, S. L. y la entidad Litografía Romero, habiéndose recabado, además, de las autoridades y corporaciones locales y provinciales la posibilidad de su efectiva realización.

Siempre en pro del turismo, los intereses y resoluciones del CIT, esta vez se orientaron a la l Asamblea Hispano-Americana-Luso-Filipina de Turismo celebrada en Madrid, en la que se trató lo referente a las comunicaciones marítimas o aéreas.

El amor a su tierra se desbordó en homenajes a su gente como el ofrecido a Herrero Tejedor, por entonces Delegado de Información y Turismo, o a Marcos Redondo a quien se le dio el título de «Cantor de Tenerife»; en el Círculo de Amistad XII de Enero, lugar al que acudieron a honrar al barítono las primeras autoridades de la provincia y la agrupación «Los Fregolinos»;, la rondalla «Tronco Verde»;, «Unión Artística del Cabo»;, «Orfeón La Paz»;, «Masa Coral Tinerfeña»;, «Radio Club Tenerife»;, «Radio Juventud de Canarias»;, «Centro Emisor del Atlántico»;, «Transportes Tenerife S.L.»; y «Sony Radio»;.

La compañía naviera Fred Olsen también obtuvo merecido homenaje del CIT aquel año, con motivo de la inauguración, en línea regular «Tenerife-Londres»;, de dos modernos buques transbordadores, «Black Prince»; y «Black Watch»;, y por su vinculación durante más de cincuenta años, colaborando al desarrollo del turismo.

El Club Náutico de Tenerife, por sus desinteresadas colaboraciones turísticas en Santa Cruz de Tenerife, recibió la Placa al Mérito Turístico, a petición del CIT.

El CIT capitalino, como su nombre indica, es un centro de iniciativas y turismo, no de iniciativas turísticas como la mayoría de los CITs, el porqué de estas modificaciones en su nombre se especifica más adelante en esta obra. Muchos de los pensamientos de sus socios se hacían realidad, otros se desvanecían en recuerdos, todo lo más.

Pero sus ideas rápidamente tomaban movimiento a través de solicitudes, colaboraciones desinteresadas, y otras formas de cristalizar sus reflexiones. A la junta directiva del día 31 de mayo de 1966 asiste el, por entonces, nuevo Delegado de Información y Turismo, Demetrio Castro Villacañas. En aquella reunión, el Centro le mostró sus ilusionadas ansias de participación y de orientación.

Abogaron, con entusiasmo, por la creación de un puerto deportivo que situaron en la dársena para fomentar todos los deportes náuticos, lo que proporcionaría grandes beneficios a la ciudad, no sólo en el plano turístico, sino como centro de atracción para la juventud.

Todos los Centros de Iniciativas y Turismo de la Provincia, bajo el patrocinio de la Delegación Provincial de Información y Turismo, llevaron a la práctica el Primer Concurso de Radioaficionados Tenerife Estación ideal. En éste, se dio a conocer al resto del mundo las ventajas climatológicas de la región durante el invierno.